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La del clavijero de madera |
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Escrito por Rubén Lena
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El brazo de mi guitarra parece un piso de tierra, donde los dedos ahondaron de tanto pisar las cuerdas y para dar su ternura en la boca se le encuentra. No es guitarra de salón y a veces suenan sus bronces, pero se le siente arisca cuando sus bordones rompen. Cerca del puente su voz pesa más que el horizonte. Con olor a tierra de antigua primaverada, me suele decir te quiero cuando la tengo abrazada y a cielo abierto en la noche es cintura desatada. Recuerda un golpe en el pecho que le quebró la madera, que lo siente cuando duerme aunque nadie se da cuenta, pero ella me lo dice con su ternura secreta: Eterna guitarra criolla, clavijero de madera.
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