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(Extraído de “Las cuerdas añadidas”, Rubén Lena; Ediciones de la Banda Oriental, 1980) Esta canción fue creada para un trabajo escolar cuyo centro era el Yerbal y cantada luego por un grupo de ex alumnos. Después, recogida por un conjunto magisterial, fue presentada a un concurso de canciones en Montevideo. La transferencia fundamental está inspirada -aunque con otro tema- en un poema del olvidado poeta treintaitresino don Gabriel Guerra, quien en 1925 cantó: Hoy todo es luz y saber; se acabó la oscuridad, vuela a motor el chajá, "jiede" a bencina el pampero y en la rama´ el pitanguero en gringo canta el sabiá.
El mangangá amarillo, tan barrigón, se pasa rezongando porom pom-pom. Por el cielo de enero va el zumbador a ver si el monte tiene, ventilador. Las pitangas lo miran, lo miran, lo miran volar y el agua del arroyo, el arroyo, el arroyo lo quiere mojar. El mangangá amarillo tiene motor y zumba por la sombra como un avión. El mangangá amarillo de mal humor anda siempre solito por rezongón. Las hormigas lo miran, lo miran, lo miran, lo miran pasar. Y la chicharra canta que canta y se encanta de verlo rabiar. Y esto pasa en Diciembre, en Enero, en Febrero... en el Yerbal. |